“Tengo bajo potencial” – me dice.
“Y, cómo lo sabes?” – le pregunto.
“Mi jefe me lo ha dicho”.
Es “eso” el potencial? Esta conversación me hizo reflexionar. No es eso. De hecho, lo que verdaderamente importa es lo que crees tú de ti mismo, y no lo que piensan los demás. Tener potencial es tu intención de crecer y prosperar y asegurar que esa intención se lleva a cabo en un entorno favorecedor.
También asociado al potencial está tu capacidad por adaptarte, la resiliencia y saber gestionar los cambios de forma exitosa.
Por qué entonces hay personas que se “catalogan” como de bajo potencial? Puede haber tres motivos:
- No estás hecho para esa determinada organización. Quizás el conjunto de valores y habilidades que tienes no se valoran en ese entorno.
- Quizás no te gustan los cambios, tienes miedo al fracaso y la incertidumbre de la nueva responsabilidad te paraliza.
- Quizás no has invertido tiempo suficiente para generar un impacto positivo en las personas que van a decidir sobre ello.

Conozco personas que fueron etiquetadas como de bajo potencial y han tenido carreras de mucho éxito, sabiendo escoger los entornos que favorecían sus capacidades.
Sabíais que Bill Gates es disléxico?
Seguro que fue tildado de bajo potencial en algún momento…

Debe estar conectado para enviar un comentario.