En el ámbito de carrera profesional, trabajo, vida laboral, como en la vida misma, uno de los momentos clave son los momentos de cambio y, por tanto, de decisión.
Siempre me ha resultado curioso el hecho que hay muchas personas que, por no poder decidir, deciden no hacer nada. Deciden no cambiar de trabajo, aunque ya no les aporte. Deciden no cambiar de casa, aunque no les guste dónde están. Deciden no cambiar de pareja, aunque sean infelices.
Y es que el cambio es lo más difícil de todos los retos que tenemos por delante las personas.
Evidentemente no tengo una regla para poder ejecutar los cambios de forma más eficiente y rápida pero mi consejo es siempre analizar qué es lo que te pasa.

Mirar y observar tu miedo al cambio. Entender por qué te pasa, a qué temes, cómo podrías ser capaz de tomar la decisión, a quién pedirías ayuda, qué palancas te han servido en el pasado… son algunas de las herramientas que utilizo como Coach.
Porque, lo más importante es que, cuando no cambias, estás decidiendo.
Acabas de decidir quedarte cómo estás. Abandonar otras opciones. Acomodarte y esperar.
No hacer también es decidir.

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